Dibujos

 Con una capacidad innata para el dibujo ya desde su infancia, Kieff lo considera el inicio del planteamiento en el proceso de creación de la obra. Entrado en la veintena, en los comienzos de su carrera, plasma en dibujos los bocetos de lo que luego se convertirá en escultura. En los años que dedicó al aprendizaje de la ebanistería, aprendió el planteamiento del complejo trabajo de construcción de un mueble. El manejo de la proporción, la elaboración de los perfiles, o de los acabados, son conocimientos que le otorgarán seguridad en la concepción y posterior ejecución de las esculturas.  “Siempre tengo dudas de aquello que quiero realizar. Hay que pensar en las tres dimensiones. El papel y el lápiz me ayudan, pues el dibujo es el primer paso.” 


Kieff hace constar que sin el dibujo no hay escultura. Para sus obras en hierro macizo fueron necesarios cientos de ellos. El artista plasma en sus cuadernos de viaje a modo de apuntes de escultor, infinidad de dibujos en los que matiza la profundidad de la escultura a través del sombreado, o traza las líneas de movimiento que la futura obra requiere. En la complejidad del proceso creativo de una obra, estos apuntes le facilitan el trabajo. 


A pesar de su destreza manual y del dominio de la técnica, es el dibujo el que le marca la pauta de realización tanto en la dimensión como en el volumen de la futura obra.

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Fundación Kieff Antonio Grediaga
Arte y Cultura